Avisar de contenido inadecuado

Adventistas del séptimo día ¿son evangélicos?

{
}


En búsqueda de la Verdad - En búsqueda del Camino - En búsqueda del Reposo


 

Pastor. Wolfgang Streich (Wolfi) 

B.A. Teología - Seminario Adventista Latinoamericano de Teología de la Universidad Adventista del Plata - (Entre Rios - Argentina) 

Actualización Teológica - Universidad Evangélica del Paraguay - Instituto Bíblico Asunción - Fraternidad Teológica Latinamericana (sede Paraguay) - Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (sede Paraguay) 

Lic. Periodismo - UniNorte - Paraguay

wsparaguay@gmail.com

wolfi30@hotmail.com

 

El Evangelio es "las buenas, alegres, y felices noticias que hacen que el corazón cante y que los pies dancen".

Muchos hemos intentado cumplir un deseo interior, impulsado a veces por fuerzas externas (mucha “presión religiosa”), queriendo trascender nuestra naturaleza humana y pecadora. Muchas veces yo mismo en el pasado he intentado hacer cosas fuera de mi alcance, y he quedado en ridículo, ante Dios, ante otras personas, y ante mí mismo. Nos inventamos la innecesaria obligación de ser como Dios. En consecuencia, sentimos la punzante humillación de no ser suficiente buenos, de ser inferiores y de haber perdido el control.

No tenemos que ser buenos para ser salvos, pero sí tenemos que ser salvos para ser buenos. No se trata de quiénes somos, sino de a quién pertenecemos. ¡Cuán bueno es Dios! "No hay nada que podamos hacer para que Él nos ame más, ni nada que podamos hacer para que nos ame menos".

La paz es una profunda disposición del corazón. Es humildad, es la capacidad de renunciar a la necesidad de ser aprobados por los demás o por nosotros mismos. Esa posibilidad tiene base en la certeza que nuestros aciertos o nuestras faltas en cualquier área no afectan en absoluto el amor de Dios hacia nosotros y nuestros prójimos. La paz que viene de confiar en que Dios acepta nuestro auténtico ser es la base de nuestra capacidad para llevar el amor reconciliador de Dios a otros en los ámbitos más humildes y en las acciones más humildes y cotidianas.

Mi Testimonio sobre mis creencias actuales y las creencias Adventistas del 7º día.

Por Wolfgang Streich

I – Mi Experiencia

Mi nombre es Wolfgang Streich. Nací en una familia Adventista del 7º día (IASD) bastante de la línea tradicional yo diría, aunque mis padres eran personas con mente muy abierta. Fui bautizado el año 1979 a la edad de 9 años. Amaba a la iglesia Adventista y estaba muy feliz de ser un miembro joven de la misma.

Durante muchos años no se me ocurrió nunca que la denominación en que había nacido podría estar predicando ciertas posturas equivocadas. Mucho menos se me cruzó siquiera por la mente que algún día estaría dejando de ser miembro de mi amada iglesia.

Desde muy pequeño me gustaba leer mucho, y en mi familia teníamos la mayoría de las publicaciones adventistas, desde una enorme colección de libros de Elena de White, otros libros, revistas, y por supuesto el himnario adventista y los folletos de Escuela Sabática.

Estudié en el Colegio Adventista de Asunción toda mi primaria. La educación Media la realicé en el Instituto Adventista Alberdi, donde realmente empecé a identificarme plenamente con la cultura o estilo de vida Adventista, aunque también empecé a cuestionar ciertas contradicciones en la vida de algunas personas.

Mi vida Terciaria comenzó el año 1988 en el Colegio Adventista del Plata (C.A.P), donde inicié mis estudios de Teología. Todo parecía ir rumbo en popa. Mis padres, mi familia y amigos esperaban verme pronto convertido en todo un Pastor. Muchas veces en el seminario llegaron interrogantes y cuestionamientos a mi mente, pero las tomé como cuestiones que seguramente no serían tan importantes, en el contexto de todo lo bueno que tenía la iglesia adventista.

Un hecho providencial ocurrió en este proceso. Sin yo comprenderlo plenamente, ciertas circunstancias me llevaron a realizar un paréntesis en la carrera el año 1990. Sin planearlo siquiera, me ofrecieron estudiar ese año en el Instituto Bíblico Asunción (I.B.A), de los Hermanos Menonitas (los H.M. son una rama de la reforma radical Anabautista del siglo XVI), en Paraguay. Fue una experiencia enriquecedora, donde pude crecer muchísimo en amplitud de mente, referente al concepto de Pueblo de Dios. El Evangelio de la Gracia empezó a producir profundas impresiones en mi corazón. No comprendía mucho de lo que el Señor estaba planeando hacer en mi vida futura.

El año 1991 regresé, para ese entonces a la nueva Universidad Adventista del Plata (U.A.P). Muchas preguntas había en muchos alumnos sobre el nuevo rumbo que tomaría la institución, que hasta ese entonces se había regido por postulados y reglamentos basados en el Adventismo tradicional, (Adventismo Histórico). Muchas sorpresas nos llevamos con ciertos cambios que a muchos nos parecieron afectar los principios que seguíamos fielmente anteriormente. Especialmente nos chocó a algunos que para ese año las señoritas tenían la libertad de utilizar maquillaje y alhajas, cosa antes impensable.

En medio de cierta confusión respecto a los postulados Históricos del Adventismo empezamos a recibir en la biblioteca una revista titulada "Nuestro Firme Fundamento" de Hope Internacional, la línea más conservadora de los que se autodenominaban “Adventistas Históricos”. El grupo de Hope, estaba luchando para que no se modificaran ciertas posturas tradicionales que parecían afectar la doctrina Adventista.

Para ese año también escuché por primera vez los nombres de Desmond Ford y de Walter Rea, profundos enemigos de Hope, a quienes estos acusaban de estar destruyendo los pilares de la fe Adventista. No me interioricé mucho en la teología de estos personajes, pero sus nombres quedaron grabados en mi mente.

Todo esto impulsó a que para ese año pulularan distintas líneas de pensamiento dentro del Seminario. Precisamente en esa época, dos compañeros empezaron a lograr un fuerte liderazgo promoviendo ideas, citas y debates entre los compañeros. Ellos seguían una vida de cumplimiento estricto a sus convicciones. Lo más notorio era su alimentación. No comían carne, queso ni huevos, cumpliendo hasta un extremo irrisible las normas de estilo de vida enseñadas por Elena de White en el siglo XIX.

El año 1991 para mí fue un año de mucha confusión en el campo de las ideas. Había pasado mucho tiempo leyendo “Nuestro Firme Fundamento”, y casi había llegado a la conclusión de que una de las verdades fundamentales del Adventismo era que existía la posibilidad “por la gracia de Dios” de vivir una vida sin pecado, antes de la venida de Cristo, cosa que predicaban estos compañeros con libros de Elena de White en la mano. Aunque yo intelectualmente aceptaba estaba posibilidad, en la práctica me parecía esto imposible.

Todo esto fue creando un gran conflicto en mi mente. Habían cosas que no podía entender.

Para el año 1992, algunos cosas que ocurrieron aclararon mis ideas.

Un suceso que yo creo fue fundamental; fue el encontrar entre los casetes de sermones de la universidad un tema sobre Cristología que trajo paz a mi alma, y la seguridad de la Salvación. Rechacé y repudié totalmente las ideas perfeccionistas que durante más de un año habían confundido mis pensamientos y acciones. Tanto mis ideas como mi experiencia personal con el Señor tuvieron un cambio de 180º, diría yo. Tal vez, ese año podría decir yo fue el de mi nuevo nacimiento.

Ese año también me tocó ir a realizar mis prácticas de evangelismo en la ciudad de Punta Alta, unos 700 kilómetros al sur de Buenos Aires. Fue mi oportunidad para empezar a predicar del gozo que produce ser Justificado por la Fe en Jesús. Mucho pesar me produjo tener que producir dolor en muchas personas, al tener que enseñar que por amor a Jesús ellos tenían que perder sus puestos de trabajo y el afecto de sus familias y amigos, cambiando sus estilos de vida, para adaptarse a los postulados del Adventismo Histórico.

Terminé teología el año 1993, con mucho gozo y paz, especialmente luego de tomar la materia Romanos, con el pastor David Gullón. Era algo que ni yo podía explicar lo que estaba ocurriendo en mi vida. Algo que me produjo un dolor fuerte fue el no recibir una propuesta de trabajo formal de parte de la iglesia al terminar la carrera. Tal vez fue parte del propósito de Dios, el no haber formalizado un matrimonio, y tener ciertas discrepancias con el sistema de trabajo de ciertos administradores. Mis críticas a los administradores de la iglesia eran abiertamente conocidas por todos.

Luego de unos meses, ingresé al programa de Misión Global (un programa para abrir iglesias en nuevos lugares) en la Misión Argentina del Sur, en una ciudad que se llama Tres Arroyos. Luego pasé por un tiempo en Mariano Roque Alonso, también en Santa Rita, y finalmente en San Ignacio (Estas ciudades del Paraguay).

En esa época mi propósito definido era ser un pastor Adventista Evangélico (Basado en el Evangelio de las Buenas Noticias del Amor de Jesús, y no en programas apocalípticos característicos del Adventismo Histórico). Durante un buen tiempo lo pude hacer. Mi sueño de ver a una iglesia que predicara más de Jesús, y de la justificación por la fe también parecía estar haciéndose realidad. Trabajé ese tiempo en varios “Revives” tanto con el Pastor Homero Salazar, evangelista de la Misión Paraguaya, y con Alejandro Bullón, evangelista de la División Sudamericana.

Aunque en las iglesias locales encontraba personas muy legalistas, y un firme apego al Adventismo Histórico, me parecía que a nivel mundial, y a nivel de la Misión Paraguaya las cosas estaban cambiando. “Eso” era lo que yo creía.

Para 1998 mis sueños empezaron a resquebrajarse en mil pedazos. Luego de una serie de desacuerdos con el presidente de la Misión Paraguaya, fui despedido por desobedecer el orden jerárquico, (o más bien “las ordenes jerárquicas”). Eran momentos de muchas preguntas en mi mente.

A partir de allí comenzó mi replanteamiento buscando que era realmente lo que ocurría en la iglesia Adventista del 7º día. ¿Eran errores de líderes humanos?, lo que sería comprensible, pues yo también soy un ser humano lleno de errores, o ¿eran problemas doctrinales teológicos?

El tiempo me dio las respuestas. Apoyando a la iglesia de Vista Alegre, empecé a tener ciertas diferencias con el Pastor de esa iglesia en ese entonces. Para Julio del año 2000 pedí mi renuncia a la Iglesia Adventista del 7º día. (Aclaré en mi carta de renuncia que repudiaba al Adventista Histórico, y que seguiría siendo un Adventista Evangélico)

Ya van varios años de procesos donde el Señor proveyó bálsamo a mi alma, y nuevos conocimientos y percepciones referente al Verdadero Evangelio. Actualmente soy miembro de una iglesia Anabautista con quienes comparto una visión bastante aproximada a la comprensión del mensaje Bíblico. También represento en Paraguay a la Comunidad Adventista del Nuevo Pacto, actualmente una comunidad virtual evangélica donde compartimos nuestras experiencias personas de todo el mundo. No sabemos aún los caminos del Señor en todo esto. Tenemos fuertes vínculos de amistad al mismo tiempo con la Comunidad Internacional de la Gracia, http://comuniondegracia.org/blog/

 

Todo lo que fui pasando en estos años es una larga historia, pero para tratar de ser breve les voy a relatar por qué creo que la Iglesia Adventista del 7º día, (la que lleva ese nombre, IASD, la iglesia Adventista Histórica, que se inició como movimiento en 1844 y como denominación en 1863) no es una iglesia Evangélica. Su doctrina no se ajusta a principios correctos de interpretación bíblica, y no es Cristocéntrica.

II - Aspectos Doctrinales

Una gran pregunta en mi mente era por qué la IASD no tenía buenas relaciones con las iglesias evangélicas.

Después de mi despido (1998) las preguntas iban y venían a mi mente. Gracias a Dios por Radio OBEDIRA, por Alfalit y por tantos amigos que me ayudaron en aquella época. Pero las respuestas no vinieron de ellos. Las respuestas vinieron sorpresivamente para mí, de grupos de personas que habían dejado la Iglesia Adventista Histórica y tenían páginas en Internet, contando sus razones por las cuales dejaron la denominación. Algunos, claro abandonaron por rencillas y por conflictos, lo cual era comprensible para mí. Pero mucho me sorprendí de algunos que dejaron buscando simplemente la verdad Bíblica, El Verdadero Firme Fundamento de la Fe.

Tratando de sistematizar voy a empezar a numerar algunas cosas que fui descubriendo:

1- Aunque la teología sistemática de la IASD tiene tal vez un 80% de doctrinas bíblicas, evangélicas, (ellos tienen 28 doctrinas fundamentales), hay varias que no tienen ningún fundamento bíblico, y son de invento netamente humano. Aunque uno no lo crea, un poco de levadura leuda toda la masa, y un poco de teología humana, también leuda toda la masa.

2- Hay 2 doctrinas muy peculiares, que son las que van leudando las otras doctrinas, para hacer de la Iglesia Adventista una denominación legalista y heterodoxa, apartada totalmente de los postulados de Solo Cristo, Sola Fe, Sola Scriptura.

Esas dos doctrinas son:

a) La doctrina del Santuario Celestial: en que la Iglesia Adventista del 7º día Histórica aseguran en base a un “estudio” de Daniel 8 y 9, y una serie de otros textos fuera de contexto, que Cristo pasó el 22 de Octubre de 1844, en el Santuario del Cielo, del Lugar Santo al Lugar Santísimo. Allí, supuestamente, Cristo ingresó para realizar un “Juicio investigador”, en el cual deben ser borrados los pecados confesados, y finalmente los que tienen los libros limpios son los que van a ser salvos. Según ellos, el “Juicio Investigador” va a concluir algunas semanas antes de que Cristo venga a la tierra por Segunda vez.

b) La doctrina de la inspiración profética de Elena de White: La Iglesia Adventista del 7º día Histórica asegura en su teología sistemática, en una de sus creencias fundamentales, que el don profético para el tiempo del fin, fue dado a “la iglesia Remanente” por medio de Elena de White (una de las fundadoras del movimiento Adventista 1843 a 1915). Aunque podría asegurarse un buen papel en la formación y liderazgo de la iglesia (así como Wesley, Lutero, Calvino, Meno Simons y otros fueron líderes de sus denominaciones) la iglesia Adventista va mucho más allá dando a los escritos de Elena de White un valor canónico, cumpliendo el rol de intérprete de la Biblia, y fundamento para toda creencia y práctica de los miembros de la iglesia. Aseguran con algunos textos (totalmente agarrados de los pelos) que ella es el “espíritu de la profecía” o “la pluma inspirada”… prometida para los tiempos de tinieblas espirituales (“una luz menor para guiar a la luz mayor”).

Estas dos doctrinas "Históricas", hacen que todo lo demás esté leudado de un espíritu exclusivita y legalista, lo que hace finalmente que las demás 26 doctrinas, estén saturadas de interpretaciones peculiares, en el marco de una escatología aberrante y disparatada, que guía ciegamente a la gran mayoría por caminos sinuosos y erráticos. Solo pocos se dan cuenta de cuanta influencia tienen estas doctrinas, y de las consecuencias prácticas e implicancias que tienen en el tema de la Salvación.

3- Como influyen estas doctrinas en todo lo demás:

a) Influye en la Doctrina de la Salvación: Aunque los adventistas históricos aseguran creer en la salvación por fe, ellos en la práctica creen en la salvación por ser parte del “Remanente”, que tiene el “espíritu de profecía”, lo cual le da una guía segura para que sus nombres se mantengan puros y perfectos en los libros del Santuario Celestial. Fuera de que esto en resumen es puramente salvación por las obras, las doctrinas adventistas dan a sus miembros un falso sentido de seguridad, basados en su afiliación y la guía segura de su profetisa.

b) Principalmente influye en la escatología. Todo en la Iglesia Adventista del 7º día Histórica, gira en torno a la Escatología. Daniel y Apocalipsis, y los diagramas del “tiempo del fin” son pan de cada día, como diríamos. Por una parte la singular doctrina del Remanente, también sacada de textos fuera de contexto. Estos aspectos durante un tiempo fueron perdiendo fuerza en ciertos autores adventistas, pero creo que últimamente el bombardeo de los Adventistas Históricos con dudas referente a los administradores de la iglesia, ha vuelto a inducir a los pastores y predicadores, y autores de libros a incursionar permanentemente a esta área, donde muchos creo que han patinado y perdido el equilibrio referente a aspectos centrales de la Palabra de Dios.

c) La doctrina distintiva del Sábado: Aunque no creo que guardar el sábado sea no evangélico, creo que la peculiaridad de los Adventistas Históricos, de atribuirle al descanso sabático el rol de “sello de Dios” en contraste con “la marca de la bestia” a la que ellos denominan al domingo, hace que realmente la iglesia a la que pertenecí por mucho tiempo, tenga realmente una espantosa soteriología, basada en la “salvación por el sábado”, Aunque muchas veces ellos niegan esto, en la práctica, en la enseñanza de la IASD Histórica, y en sus libros de escuela sabática, aún de los niños, hay abundante evidencia de una salvación por las obras. Para fundamentar esto utilizan las dos doctrinas distintivas: En el Santuario Celestial, en el lugar santísimo, como elemento principal, no está la sangre de Jesús, sino la tabla de los 10 mandamientos con “una luz especial iluminando el cuarto mandamiento”.

En la práctica esto se lleva a verdaderas locuras de fanatismo, como que el Sábado (desde la puesta del sol del viernes) no hay que ir a la facultad, no hay que trabajar, no hay que comprar ni vender nada, no hay que jugar, no hay que bañarse en la piscina, no hay que cocinar, etc, etc. hasta lo verdaderamente problemático, es que ellos vean a todos los que no cumplen estos parámetros como pecadores, que están siendo juzgados como no dignos de entrar al reino celestial, en estos mismos momentos en el Santuario Celestial.

Si Ud. no lo cree lo que le estoy diciendo, simplemente asista un par de sábados a alguna iglesia Adventista del 7º día Histórica, agarre y lea algunos de los libros de Elena de White, como El gran Conflicto, o alguno no tan conocido donde ella realmente es específica, como en Mensajes Selectos, o sus Testimonios para la iglesia. Más fácil aún, acérquese a un niño miembro de una familia Adventista a preguntarle qué es lo que pasa si juegan a la pelota en sábado.

d) El Adventismo Histórico influye especialmente en el Estilo de Vida del miembro Adventista del 7º día: desde la alimentación, la educación de los hijos, la predicación a los “que no tienen la verdad”, la música (desde luego solo la música autorizada por E. White es la correcta para escuchar), la recreación, la vestimenta (nada de joyas, ni de ropas seductoras), y la mayordomía. Tal vez donde más he notado que hace efecto la doctrina del Santuario y la del don de profecía es en la mayordomía. Es asombroso ver como los Adventistas Históricos presionan de diversas maneras a sus miembros. Un ejemplo es crear en cada persona una especie de cargo de conciencia cuando no dan el 25% de sus entradas (un 10% para mantener el sistema organizacional mundial, un 7,5% para las misiones mundiales y un 7,5% para la iglesia local). Las donaciones deben entregarse en sobres con nombres, y en el momento de realizar las elecciones anuales de líderes locales son tomadas muy en cuenta los registros donde figuran los aportes ingresados.

Y etc., etc., Todo está estipulado, toda conducta, todo pensamiento, todo está regido por un código de ética Whitesista, reformulado y acrecentado por los intérpretes y exegetas de los escritos de Elena de White. La estructura piramidal de la denominación no permite que ningún miembro pueda disentir en cualquiera de los puntos a los que generalmente llaman “pilares de la verdad”.

Por esto, firmemente creo yo que la Iglesia Adventista Histórica No es Evangélica. Se ha apartado fundamentalmente de los Principios de Solo Cristo, solamente la Salvación por la Fe en Jesús, a través de la Gracia de Dios, y Solamente la Biblia, como norma de Fe y Conducta. La iglesia Adventista del 7º día Histórica no es heredera en lo más mínimo de la Reforma Protestante. Es más, yo diría que es heredera de la Deforma Atrofiante.

III - Aspectos Importantes a tener en cuenta

Aunque catalogo rotundamente a los Adventistas Históricos como Sectarios y No evangélicos, creo también definitivamente, que dentro de la iglesia Adventista del 7º día, existen personas individuales, que son evangélicos, bíblicos, incluso pastores, que están sufriendo y algunos de ellos orando y procurando un cambio en el rumbo caótico de esta denominación. Muchos no saben qué hacer, y están con mucho miedo a abandonar el barco, ya sea por cuestiones de fe, temor a las iglesias dominicales, y principalmente a perder a sus familias y amigos.

Existen historias de vida de miles de otras vidas que dejaron la iglesia Adventista del 7º día Histórica y hoy en día son creyentes Evangélicos, convertidos y salvados por la Gracia de Dios en base a las grandiosas y maravillosas promesas de Su Palabra, única y segura representante de la Voluntad de Dios.

También conozco el testimonio de personas que continúan en la Iglesia Adventista Histórica y que discrepan con el rumbo doctrinal de la misma, pero permanecen allí por no crear conflictos familiares, y rompimiento de viejas amistades. Por eso creo que el fenómeno adventista no es posible comprenderlo solamente desde el punto de vista doctrinal, sino que hay que comprender al mismo tiempo cuestiones sociológicas y antropológicas.

IV – Aspectos de la Historia reciente de la Iglesia Adventista del 7º día y sus doctrinas distintivas.

Aunque sería sumamente largo exponer toda la historia reciente sobre los conflictos internos de la Iglesia Adventista del 7º día voy a tratar de narrarlos de manera amena y breve para que todos podamos entender:

Un punto verdaderamente resaltante en la Iglesia Adventista del 7º día se da con sus primeras relaciones con las iglesias Protestantes en los Estados Unidos de Norteamérica, en la década de 1950.

El total de las denominaciones Protestantes estaban seguras que la IASD no era evangélica, hasta que un estudioso de las Creencias de las denominaciones (Apologética), el Dr. Walter Martin, reconocido teólogo Protestante tuvo el deseo de realizar una evaluación de la Iglesia Adventista, en base a diálogos con los dirigentes, y estudios de los libros y documentos representativos de la denominación.

Aunque con cierta cautela, algunos entusiastas teólogos Adventistas aceptaron el desafío, no plenamente consientes de lo que ocurriría en ese proceso. El Dr. Martin, además de un estudioso cristiano, era realmente un cristiano evangélico comprometido con el Señor, y con muy sinceras intenciones de buscar la verdad en este proceso.

Luego de numerosos encuentros, los representantes de la comisión de dialogo de la Iglesia Adventista del 7º día, editaron un libro que se llamó: Los Adventistas responden a preguntas sobre doctrinas (Seventh Day Adventist Answers Questions on Doctrine).

En este libro el Dr. Martin formula preguntas, y los teólogos Adventistas responden. Fuera de que en este libro se trata de solapar las posturas extremistas del Adventismo Histórico, se seleccionan las doctrinas Adventistas y se formulan declaraciones, con un lenguaje muy cordial y ameno, presentando textos bíblicos y declaraciones de Elena de White y de la Conferencia General, de una manera muy interesante y novedosa. Todas concuerdan con los postulados básicos de la Reforma Protestante (muy buen trabajo, de paso al intentar abrir un camino nuevo hacia un Adventismo Teológicamente Evangélico).

Surgió un libro maravilloso. Parecía ahora que la Iglesia Adventista del 7º día se dirigía rápidamente hacia una plena comunión con la Teología Evangélica, aunque con características particulares, cosa perfectamente entendible en un contexto de pluralismo teológico, donde las diferencias menores, referente a cada iglesia se manejan con respeto por las demás.

La publicación del libro trajo tremendas discusiones con los “ADVENTISTAS HISTÓRICOS”, un interesante proceso se inició.

A partir de allí numerosos teólogos Adventistas empezaron enfatizar sin temor alguno, la Justicia y la Salvación solo por la Fe, y algunos incluso se predispusieron a practicar el principio de Sola Scriptura, iniciándose un aparente proceso de corrección doctrinal en la denominación.

De paso, veo muy saludable los procesos de corrección en toda iglesia denominacional, y más aún a nivel personal individual. No podemos estar creyendo lo mismo siempre. Admiro el proceso y lo catalogo de ejemplar al ocurrido en la iglesia de Dios Universal (No confundir con la Secta Brasilera Iglesia Universal del Reino de Dios). La Iglesia de Dios Universal fue un culto de los más extremistas en su tiempo. Su fundador fue el norteamericano Herbert W. Armstrong que junto con sus hijos (Richard David y Garner Ted) y sus más allegados aliados (los Evangelistas y ministros ungidos) crearon un emporio que tenía el único objetivo de lavar las mentes de sus fieles, y sus "bolsillos" también. Ahora, esta iglesia ha sufrido muchos cambios doctrinales y ya es una más del cristianismo protestante de corriente principal.

http://comuniondegracia.org/blog/

 

Continuando con la historia, vamos a ver lo que ocurrió en la Iglesia Adventista luego del lanzamiento del libro Seventh Day Adventist Answers Questions on Doctrine.

En primer lugar fue un impacto muy grande en el mundo Cristiano Evangélico. El Dr. Martin aseguró que los Adventistas eran Cristianos evangélicos realmente “tal vez un poco inmaduros en su teología y que se aferraban a conceptos y enseñanzas absurdas”, pero bueno, los aceptó como parte de los Evangélicos ya que sus doctrinas concordaban con los postulados de la Reforma Protestante.

Recién habían comenzado los problemas para los escritores del libro. Uno de los postulados básicos del Adventismo Histórico es que: “Es posible para el cristiano alcanzar un estado de vida sin pecado antes de la venida de Cristo”. Es más, es para los Adventistas históricos una de sus principales enseñanzas, ya que para esto existe el “Juicio Investigador”, para ver quienes realmente pueden vivir sin pecar.

Este postulado no apareció en el libro de Respuestas al Dr. Martin. Es más, se negó que la iglesia cree y predica esta enseñanza.

Por un lado comenzaron feroces reacciones de los Adventistas Históricos, para sacar del control de la iglesia a los autores del libro, y sacar de circulación el libro.

Para inicios de 1970 el objetivo fue logrado, y pronto en la Asociación General estaban acaparando los lugares varios exponentes del Adventismo Histórico. Esto trajo una tremenda turbulencia tanto administrativa como doctrinal dentro de la denominación. Los teólogos de la postura evangélica fueron literalmente perseguidos. Para esta década empiezan a salir multitudes de teólogos de la denominación, encabezados por el Dr. Desmont Ford, (uno de los principales teólogos Australianos) quien el 27 de octubre de 1979, proclamó públicamente que hacía más de treinta años que no había creído la doctrina adventista del santuario. De igual manera puso en duda el concepto de Elena de White como profetisa inspirada por Dios.

Ese día fue decisivo para muchos. No pocos aplaudieron exultantes las declaraciones del Dr. Ford.

Luego de esto el Dr. Ford fue llamado a un tribunal de sentencia, en Glaciar View (Estados Unidos) (abril de 1980) donde el Dr. Ford fue despojado de sus credenciales ministeriales. Luego comenzó una caza de cabezas, casi al estilo de la Inquisición tras los seguidores del Dr. Ford, o más bien los seguidores de la línea Adventista Evangélica.

Seguidamente presentamos algunos de los postulados del Dr. Desmond Ford:

“Lo que el sumo sacerdote hacía una vez al año al entrar en el Lugar Santísimo, Cristo lo hizo con su muerte y ascensión. La purificación del santuario celestial fue también su dedicación, y por lo tanto apuntó a un evento ocurrido al comienzo de la era cristiana principalmente, no a su final. La purificación del santuario y la entrada de Cristo en aquel lugar ya habían ocurrido en el tiempo cuando se escribió el libro de Hebreos”,

El hecho de que 1844 se fundamente en varias suposiciones imposibles de demostrar no invalida que Dios haya hecho surgir un pueblo especial” (refiriéndose a la Iglesia Adventista).

“El cuerno pequeño, no los creyentes, es el objeto de la investigación en el juicio del libro de Daniel. Los santos jamás son el centro de la investigación divina”.

“Los temores respecto de la posición personal ante el juicio investigador han despojado a muchos miembros de la iglesia del valor del testimonio gozoso. Cuando se presenta el juicio en la forma tradicional, el resultado es el legalismo y la falta de confianza, porque generalmente se olvida la primacía de la gracia y de la justicia imputada”

“Dios no necesita 140 años para decidir el destino de los hombres y las mujeres”

“Hebreos afirma claramente que en cumplimiento del simbolismo del Día de la Expiación, Cristo, por medio de la cruz – resurrección – ascensión, entró al ministerio prefigurado por el segundo compartimiento del santuario, el lugar santísimo. Hebreos 9 enseña que el Día de la Expiación fue cumplido por Cristo en el 31 DC”. Aquí Desmond Ford también cita a Elena de White que dice en Palabras de Vida del Gran Maestro 318: “Cristo vino para demoler todo muro de separación, para abrir todo departamento del templo, para que cada alma pudiese tener libre acceso a Dios”.

En todo momento el Dr. Ford enfatizó que en Hebreos 9:9 y 10 el termino griego “Ta Hagia”, se refiere literalmente al Lugar Santísimo.

Con respecto al aspecto de la doctrina distintiva de la inspiración de Elena de White, el Dr. Ford señaló: “En toda disciplina nuestros eruditos se sienten paralizados por temor de que la expresión de sus conclusiones eruditas parezca contradecir a Elena G. de White. Esta es una posición deplorable, y la iglesia progresará muy poco hasta que se remedie esta situación. Nuestro mayor error ha sido hacer que los escritos de Elena G. de White tengan poder de veto sobre las Escrituras.”

Tenemos que señalar que aunque el Dr. Ford y su señora dejaron el ministerio no abandonaron la feligresía de la denominación. Ellos son muy queridos y apreciados por muchos miembros de la iglesia con quienes tienen una relación de amistad y hermandad. El Dr. Ford tiene actualmente un ministerio llamado Good News Unlimited. (Buenas Nuevas ilimitadas) en Napa, California. Más de 120 pastores y profesores Adventistas dejaron el ministerio siguiendo los postulados del Dr. Ford.

http://www.goodnewsunlimited.org/

 

Otros pastores son expulsados:

Otro pastor destacado por su expulsión del ministerio y de la iglesia fue Walter Rea quien acusó con abundante documentación comprobada a Elena de White de plagiar a autores de su época.

Más información sobre esto se puede ver en:

http://verdadasd.org/mentirawhiteintro.html

 

Continuemos con la Historia:

El Dr. Walter Martín dijo a principios de 1980 lo siguiente:

“Debo, por la presente, permanecer tras mi evaluación original sobre los Adventistas del Séptimo Día, tal como presenté en mi primer libro sobre ese tema, y más tarde en la primera edición de este volumen. Sólo los eventos que todavía no se han desarrollado, pero que son conocidos por el Señor, determinarán si mi evaluación necesitará ser revisada en el futuro. Es mi oración que las corrientes desviadas dentro del adventismo contemporáneo no prevalezcan, y que el adventismo continúe siendo cristiano y evangélico, aunque singular como una denominación cristiana”.

El Dr. Martin tenía todavía esperanzas.

En su libro, el Dr. Martin señaló lo siguiente: “Durante los últimos diez años la iglesia Adventista del Séptimo Día ha visto más turbulencia, tanto administrativa como doctrinal, que en cualquier otro tiempo en la historia de la organización. Administrativamente hablando, ha habido un número de líderes y pastores que han sido apartados de sus puestos a causa de sus supuestas o probadas actividades financieras irregulares, incluyendo la apropiación de fondos. A nivel del gobierno de los Estados Unidos, la IRS, SEC, FBI y el Departamento de Justicia, todos han iniciado investigaciones, y algunos administradores de la Asociación de los Adventistas del Séptimo Día podrían incluso enfrentar juicios de fraude. Doctrinalmente hablando, la iglesia ha desarrollado una gran división entre aquellos miembros y líderes que están sólidamente dentro del campo evangélico cristiano, y aquellos miembros y líderes que a causa de su énfasis en la justicia por las obras, legalismo y la posición profética otorgada a la fundadora Elena G. de White, muy bien pueden con el tiempo mover a la denominación fuera del campo cristiano evangélico y llevarla quizá a ser verdaderamente una secta”.

Luego que ocurrió la crisis en la IASD con el Dr. Ford, el Dr. Walter Martin, quien había sido el primero en promover al adventismo entre los evangélicos tuvo que dar una frenada y reexaminar sus posturas.

¿Creían realmente los adventistas en la Salvación únicamente por la Fe, a través de Jesucristo y la Gracia de Dios, o no? ¿Y creían realmente en el principio Sola Scriptura, o no?

Varias cuestiones llevaron a confirmar al Dr. Martin que el Adventismo había tenido un retroceso con respecto a Seventh Day Adventist Answers Questions on Doctrine. ¿Hacía donde iría la IASD? Solo Dios lo sabría.

El caso de John Ankerberg Show

Pocos meses después, el Dr. Martin fue invitado a un programa de televisión evangélico muy popular, “John Ankerberg Show”, juntamente con el pastor Adventista Dr. William Johnson, director de la Revista Adventista (Reviw and Herald)

Hablando ante las cámaras sobre el tema de la expiación, el Dr. Martín aseguró que los adventistas habían dejado de creer en la expiación incompleta en la cruz del calvario. El aseguró que incluso esto se encontraba en los libros de Elena de White, señalando un párrafo que dice: “Cristo plantó la cruz entre el cielo y la tierra, y cuando el Padre contempló el sacrificio de su Hijo, se inclinó ante éste en reconocimiento a su perfección. ‘Es suficiente’ – dijo Dios. ‘La expiación está completada’ “. (Reviw and Herald, 24 de setiembre de 1901)

El Dr. Martin aseguró que aunque reconocía que algunos adventistas habían rechazado el libro Seventh Day Adventist Answers Questions on Doctrine, esto no había sido hecho por los directivos de la iglesia.

Luego el programa se dirigió hacia el papel que Elena G. de White desempeñaba en la iglesia. ¿Se la consideraba como a una intérprete infalible de las Escrituras? ¿Estaban los adventistas en libertad para descartar cualquier porción de sus consejos que eligieran?

Luego de tomar algunos ejemplos en donde Elena de White cambió su posición original sobre algún aspecto, el presentador del programa volvió a preguntar sobre la infalibilidad de Elena de White. El Dr. Jonson reaccionó así: “Le daré mi respuesta: No es una intérprete infalible de las Escrituras”

La atención se dirigía ocasionalmente durante el programa a la doctrina del santuario. El Dr. Martin, expresó sus puntos de vista sobre los errores del adventismo en la interpretación de Hebreos 9. Entonces el Dr. Matin aseguró que bueno, los adventistas ahora creían que ese “juicio investigador” en realidad no tenía nada que ver con la salvación del creyente, sino más bien con las “recompensas”. Dijo: “Puede tener algo que ver con cuántas estrellas llevará en su corona, o con cuantas habitaciones tendrá en su mansión, pero de todas maneras va a llegar al cielo”.

A lo que el Dr. Johnson respondió: “Bueno, yo no creo en absoluto que el juicio sea para nuestra salvación”.

No conocemos el lío que debe haberse armado en ese momento entre los pastores de la Asociación General, si es que estaban viendo el programa.

Para volver más interesante y emocionante el programa de TV, un personaje de la tribuna de oyentes que estaban en el canal se para y dice lo siguiente:

“Yo soy pastor Adventista. Me pregunto si el Dr. Johnson podría decirnos: ¿Qué aplicación cristiana tiene para nosotros el mensaje de 1844? Nos trae vergüenza y malentendidos con el mundo cristiano y con los cristianos evangélicos. ¿Por qué no abandonamos el asunto? ¿Qué valor tiene? Como pastor nunca he podido encontrarle a esa doctrina valor cristiano alguno”.

No hubo una respuesta clara a esta pregunta. Rápidamente el conductor desvió el tema, dado que presintió que Johnson estaba por tener un paro cardíaco.

Al cerrar el programa el Sr. Ankerberg le preguntó al Dr. Martin si el Adventismo estaba por convertirse en una secta. La respuesta fue la siguiente:

“Todavía no, pero se está acercando a ese punto”

¿Hay dos tipos de Adventismo?

La gran pregunta es: ¿Hay dos tipos de Adventismo dentro de la Iglesia Adventista del 7º día?

Tal vez sí, tal vez no. Desmond Ford fue destituido, y tras el nadie se anima a hablar sobre el tema. Los que más se acercan a una postura Evangélica, simplemente no hablan de los conflictos que tienen ellos con las doctrinas adventistas históricas, y menos aún cuando tienen que tomar el voto bautismal a un nuevo miembro. Algunos pastores han optado por formular un resumen del voto bautismal, pero cuidan mucho que los de la Asociación no se enteren.

Aparentemente hay un gran número de miembros adventistas de tendencia evangélica, pero ciertamente no lo expresan luego de Glaciar View.

Lo que sí me atrevo a decir categóricamente es que el Adventismo Histórico, el que gobierna la Asociación General, y todas sus secretarías, las distintas Divisiones, Asociaciones y Misiones, representan a una denominación apartada de los postulados Evangélicos de la Reforma Protestante, con una doctrina extraviada, confusa, y que compromete la verdad bíblica. Sus puntos de vista sobre el Santuario y 1844, no tienen ningún fundamento bíblico. También aceptan sin reparo la autoridad suprema de Elena de White para la interpretación de cualquier pasaje bíblico o doctrina de la iglesia.

Podrán aparentar ser una iglesia evangélica ortodoxa bíblicametne. Podrán aparentar ante sus propios miembros de iglesia. Pero al final y al cabo, las apariencias engañan.

Tal vez haya en la Iglesia Adventista del 7º día personas sinceras, que están en un proceso, pero es simplemente un proceso. Tarde o temprano tendrán que pasar a la luz, si están en búsqueda de la luz. Si los hay, yo creo que no podrán continuar por mucho tiempo siendo leales a su conciencia y a la Palabra de Dios, perteneciendo a una iglesia no apegada a los postulados básicos de la Palabra de Dios. El Espíritu Santo del Dios de la Biblia señala categóricamente que Él guía a la Verdad, y a toda la Verdad. Y si Él es el que guía, no creo que ninguna persona sincera pueda resistirse. Lo he visto en la vida de Lutero, lo he experimentado en mi vida, y creo que esto es una realidad en todo ser humano que es conducido por la voluntad de Dios.

El deseo del Dr. Martin fue siempre ver a una iglesia Adventista Evangélica. En 1989 expresó lo siguiente: “La mayor alegría de mi vida en el adventismo, y en mis diálogos con ellos, es haber estado en la ciudad de Jerusalén con Roy A. Anderson, en el año 1970 y ver a Roy Anderson servir la Santa Cena a pastores evangélicos, a hombres que veinte años atrás ni siquiera habrían mirado en su dirección, y quiénes ahora lo estaban llamando amado hermano y lo abrazaban, presentándolo como el hombre que es la cabeza de los pastores Adventistas del Séptimo Día alrededor del mundo, un hermano en Cristo. Eso sí valió la pena. Volvería a repetirlo de nuevo, con tal de volver a experimentar ese glorioso momento”.

Lastimosamente hoy en día el Adventismo volvió a su rumbo original. No es más que llanamente una iglesia o grupo fuera de la orientación principal del Cristianismo Bíblico. Esto lo confirmaron ellos mismos hace muy corto tiempo, entre el 6 y el 9 de Agosto de 2007, en un encuentro teológico con la Alianza Mundial Evangélica.

Seguidamente el reporte de Protestante digital:

http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticia.php?r=194&n=7246

Miembros representativos de la Iglesia Adventista y la Alianza Evangélica Mundial (AEM) se reunieron del pasado 5 al 10 de agosto en la Andrews University, Berrien Springs, Michigan. Las dos organizaciones realizaron unas conclusiones del encuentro que se han plasmado en una declaración conjunta que reconoce aspectos teológicos en común, pero también diferencias manifiestas que impiden por parte de la AEM el reconocimiento de la Iglesia adventista como evangélica o protestante.

Las conversaciones representan el seguimiento de una ronda inicial de discusiones entre las dos organizaciones llevada a cabo en Praga, República Checa, en agosto de 2006. Se aguardaba que la Iglesia Adventista y la Alianza Evangélica Mundial (AEM, por las siglas en inglés, o AEM en castellano) realizasen una declaración conjunta en los meses siguientes donde identificasen los objetivos comunes y los resultados de las discusiones teológicas entre las dos organizaciones.


Rolf Hille, presidente de la Comisión teológica de la AEM, y Juan Graz, secretario del Consejo para relaciones interreligiosas de la iglesia Adventista del Séptimo día, organizaron las conversaciones. Las discusiones teológicas fueron presididas por Hille y Guillermo G. Johnsson, ayudante al presidente de la conferencia general de los Adventistas del Séptimo día para las relaciones Interreligiosas. La AEM también fue representada por J. Buchegger, Bonn Clayton, James Kautt, Herberto Klement, Sven Wagschal, y Reinhard Hempelmann.


"Pudimos compartir con el mundo evangélico la compresión que tiene la Iglesia adventista de sí misma, en un esfuerzo para eliminar los prejuicios y clarificar las preguntas respecto de nuestro mensaje", dijo John Graz, organizador de la reunión y secretario del Concilio de Relaciones Interreligiosas de la Iglesia Adventista.

La AEM representa a unos 420 millones de cristianos evangélicos de diversas denominaciones en todo el mundo. La Iglesia Adventista cuenta con 15 millones de miembros en más de 200 países.



COINCIDENCIAS TEOLÓGICAS

Las dos instituciones compartieron una "gran medida de cuestiones y acuerdos teológicos”, dijo Ángel Rodríguez, director del Instituto de Investigaciones Bíblicas de la Iglesia Adventista. De hecho, los participantes adventistas se adhirieron a la Declaración de Fe de la AEM, que se centra en la Biblia como la Palabra de Dios, la persona de Jesucristo y su obra de salvación, la justificación por la fe, la oración, la conversión, la santificación y la Segunda Venida de Cristo.


Por lo tanto, se aceptó por ambas partes sin duda alguna la autoridad y la supremacía de la palabra de Dios, la Trinidad, las naturalezas divinas y humanas de Cristo, la salvación por la fe en Cristo solamente, la importancia de la oración, la conversión personal, y la santificación, y la esperanza de la segunda venida de Cristo y del juicio final. Hubo también acuerdo acerca de no fijar nunca una fecha concreta con respecto al segundo advenimiento.


Y LAS DIVERGENCIAS

Según relata el informe se hallaron también significativas áreas de desacuerdo entre las dos organizaciones, fundamentalmente en relación con las enseñanzas adventistas del juicio previo al advenimiento, el papel y la autoridad de Elena G. de White y el sábado como día de reposo para los cristianos.

Por ello, y a pesar de las antes mencionadas coincidencias, estos puntos de divergencia se consideraron lo suficientemente importantes como para no poder estar vinculadas en ningún aspecto religioso las entidades representativas de la Iglesia Adventista y la Alianza Evangélica Mundial.


CONCLUSIONES

Sin embargo, los participantes concluyeron que los temas en común permiten que los adventistas y la AEM cooperen en temas comunes, tales como Sociedades Bíblicas, la libertad religiosa o la ayuda social.

Al mismo tiempo, se reconoce el derecho e incluso la responsabilidad de todas las iglesias de cooperar y mantener sus propias enseñanzas doctrinales distintivas; entendiendo siempre que los principios de la libertad, de la tolerancia, de la voluntad, y del respeto religiosos prevalecen en todos los casos.


MÁS INFORMACIÓN


Pueden leer aquí (en inglés) el Comunicado completo conjunto de la Iglesia Adventista y la Alianza Evangélica Mundial al que hace relación esta noticia.

No sé si hay mucho más que decir.

Algunas expresiones más del Dr. Martin sobre sus encuentros con los Adventistas a un grupo de jóvenes pastores adventistas (Febrero de 1989) (El doctor Martin falleció el 26 de junio de ese año)

Se planteó la pregunta sobre la postura del Dr Martin sobre la doctrina del santuario en los encuentros con los líderes adventistas, en 1957.

El Dr Martin contestó: “Es bueno relatar cuando Gerge Cannon me acompañaba en estas ocasiones (en las reuniones con los teólogos adventistas). El es profesor de griego en el Seminario de Bethel. En aquel entonces era profesor de griego y de teología en el Colegio Misionero de Nyack. Tiene un doctorado en griego del Unión Seminary y es un brillante erudito. Geroge, tal como recuerdo, se fue mano a mano con el Dr. Heppenstall y el Dr. Murdoch (adventistas). Tomando un Nuevo Testamento en Griego, iba línea sobre línea a través del texto, y cuando llegaron al punto crucial todo el mundo prestó cuidadosa atención a lo que decían. El profesor Cannon los miró y dijo: ‘No tiene sentido que continuemos debatiendo sobre el tema. El texto está claro. En su resurrección Jesucristo entró en el segundo departamento del santuario, dentro del lugar Santísimo, con su propia sangre, habiendo obtenido eterna redención a nuestro favor. Eso no podía haber ocurrido, ni ocurrió, en el año 1844’.

Los caballeros continuaron examinando el texto, y el profesor Cannon dijo: ‘El texto dice que entró dentro del segundo departamento, ¿no es así?’ y el Dr. Heppensall dijo: ‘Sí, Dentro del segundo departamento, en el lugar Santísimo, con su propia sangre, en la resurrección. El texto lo dice así”.

Murdoch estuvo de acuerdo. Ahora ustedes pueden leer esto de Desmond Ford detalladamente. Probablemente sea uno de los hombres más instruidos y ciertamente uno de los más brillantes que he encontrado en el adventismo y en la teología en general. Yo creo que encontrarán en él a un hombre que ha hecho una obra meritoria y recomendada de exégesis aun en esto; pero eso fue admitido en ese entonces, en los años 50. Ahora, si leemos la obra Questions on Doctrine sobre este tema, encontraremos que explicaron clara y profundamente lo que Cristo hizo desde su perspectiva de clarificación. A mí realmente no me importa si lo quieren llamar ‘clarificar’ o ‘retroceder’: lo importante es que ustedes vuelvan a la verdad de lo que dice el texto. El punto fundamental es: ¿qué es lo que dice el texto? No es lo que alguien diga que dice el texto. Ya hemos tenido suficiente de romanismo. Ya he tenido suficiente de esto cuando me educaba en la iglesia. A mí no me importa lo que alguien opine acerca del texto. Para eso fue que aprendí lenguas, para enterarme de lo que dice el texto. Y yo sé lo que dice el texto, y dice que eso no sucedió en el año 1844. ¡De ninguna manera! Ustedes pueden creerlo si así lo desean, pero en el texto no dice eso. Llamen a eso como quieran, clarificación o retroceso, pero ciertamente es verdad”.

Un joven pastor adventista le preguntó entonces al Dr. Martin lo siguiente:

¿Cómo es que la iglesia puede cambiar? Desmond Ford todavía está predicando pero sin las credenciales. Muchos creen que ha enunciado las verdades de una manera exacta. ¿Será suficiente para nosotros, predicar la verdad por nosotros mismos, y seguir oficiando entierros, siendo que los jóvenes predicadores Adventistas del Séptimo Día tienden a inclinarse hacia las posiciones evangélicas, o deberíamos hacer algo más?

(Aclaración mía: Creo que tal vez le temblaban las rodillas al pastor al hacer una pregunta como esta)

El Dr. Martin respondió: “Tú estás en una situación difícil si eres adventista y te encuentras entre la espada y la pared en relación con la Sra. White y algunas creencias no evangélicas que han sido aceptadas por la denominación. Posees tus credenciales, tienes tu iglesia, tienes tu ministerio de enseñanza, fuere lo que fuere o cualquiera que fuere tu función en la iglesia; y la tentación es permanecer dentro de la iglesia y obrar por un cambio en la iglesia. Esta filosofía ha estado en pie desde el año 1957 hasta el año 1960 cuando por primera vez comenzó Questions on Doctrine y The Truth About Seventh-Day Advenstism y ha logrado generar una considerable controversia. Sin embargo tiene que haber, por parte de cada individuo, un momento de verdad, un instante de sometimiento de una manera o de otra. Esto envuelve a veces grandes pérdidas en perspectivas de tiempo y espacio. Yo admiro a los pastores Adventistas del Séptimo Día, a aquellos que están en posiciones de autoridad, a pastores y maestros que han pensado que en buena conciencia no podían aceptar algunas cosas que previamente habían creído y levantaron la bandera para que todos la pudieran ver. Personalmente diría que esa decisión fue la correcta. Pero yo no puedo jugar el papel de Espíritu Santo y de conciencia para los demás. Esa es mi convicción en el asunto. Creo que Ford hizo exactamente lo que tenía que hacer. Creo que fue algo así como un moderno Martín Lutero”.

V- Conclusión Final.

Yo, Wolfgang Streich, luego de haber nacido en una familia Adventista de 3º generación, y haber sido miembro por 21 años, y líder en el ministerio Misión Global de la denominación por casi 5 años, luego de varios años de análisis y estudio sobre el tema, creo que la Iglesia Adventista nunca estuvo dispuesta a reconocer sus errores ni nunca los reconocerá. Seguirá siendo tal vez un 80 % bíblica (especialmente en su énfasis en el Antiguo Pacto), pero un punto teológico equivocado afectará siempre a otros puntos, como la levadura leuda la masa, y eso siempre traerá problemas más serios.

La escatología adventista constituye una ensalada de cálculos matemáticos basados en textos fuera de contexto, que lo único que pretende demostrar en base a ciertos logaritmos “lógicos” que la iglesia Adventista es la única iglesia verdadera del “tiempo del fin”, y que todos los que no se alíen con ella y acepten “sus verdades” serán castigados al finalizar “el gran conflicto” entre el bien y el mal.

Todo lo demás, la justificación, la santificación y la glorificación está llena de un adventismocentrismo aberrante que contradice la verdad fundamental del Evangelio: Solo Cristo – Cristo es el centro del todo.

Esto va a continuar así posiblemente hasta que Cristo venga en Gloria y Majestad. Es muy humillante para cualquier Adventista Histórico reconocer que su iglesia estuvo equivocada durante más de una centena de años.

El último año de mi ministerio en la iglesia Adventista (1998) llegó a nuestro campo con bombos y platillos el libro del Dr. Samuel Koranteng Pipim, “Recibiendo la Palabra”. Ese fue el toque final para que yo decidiera salir del Adventismo. Allí se afirma que los que dejamos de creer en Elena de White, y en la doctrina del Santuario, somos unos “liberales” de la escuela de la “alta crítica” y que así como dejamos de creer en las “doctrinas distintivas” tampoco creemos en la fidelidad de la Biblia. Falacias como estas aún me dejan perplejo…

Al dejar la iglesia Adventista Histórica, fue cuando mejor pude estudiar la Biblia, con una lupa, sí, con una lupa para ver a profundidad lo que dice el texto, y con un borrador, para borrar interpretaciones que me enseñaron, y con auriculares, para no escuchar la voz de las teorías humanas, sino solo la voz de Dios.

Por eso, no soy Adventista del 7º día, Histórico. No creo en la dirigencia de los adventistas del 7º día. La mayoría de sus miembros están dominados por una ciega pasión, temiendo modificar una coma o una tilde a las posturas históricas de la Sra. Elena White, a pesar de que algunos saben, y han sido advertidos de diversas maneras sobre las cuestiones que hay en juego detrás de todo esto.

Aseguro categóricamente que las escuelas adventistas, los colegios y Universidades dirigidos por la denominación permanecen firmes a “los pilares” históricos. Más que crear espacios plurales de pensamiento, han creado sistemas de estructuras mentales por los cuales los jóvenes Adventistas están determinados a creer solo en lo que enseña la denominación, sin tener la más mínima posibilidad de diferir ni de comparar sus creencias con las de otros.

Mi anhelo y mis oraciones son por las personas que están dentro del sistema y sinceramente están buscando un correcto entendimiento de las verdades bíblicas.

Muchos me dirán. Pero ¿No tiene acaso la iglesia Adventista las mejores universidades del mundo? ¿No es la iglesia una de las de mayor crecimiento? ¿No ve nuestros sanatorios? ¿Y nuestras casas editoras? ¿No es eso señal de que Dios nos está bendiciendo?

Yo solo respondo: ¿No tienen los Testigos de Jehová un crecimiento similar, y casas editoras similares? ¿No tienen los mormones templos suntuosos en cada barrio del planeta tierra? ¿No tiene el consumismo catedrales para sus millares de fieles en cada ciudad (shoppings, discotecas, y supermercados)? Acaso ¿Dios no los está bendiciendo a ellos también?

Dios hace llover sobre justos y sobre injustos. El da el sol a buenos y malos. Pero al final no contará ante el Trono de Dios el tener tantos colegios, tantos sanatorios, tantas universidades, o tantos seguidores. La pregunta será “¿Qué has hecho de Jesús el Cristo?” Y “¿Qué has hecho con mi Palabra?”

“Si alguno le añade algo, Dios le añadirá las plagas descritas en este libro. Y si alguno quita palabras de éste libro de la profecía, Dios le

{
}
{
}

Deja tu comentario Adventistas del séptimo día ¿son evangélicos?

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar de usuario Tu nombre